lunes, 9 de marzo de 2009

El corazón, es el que manda

Pero ya no puede ser, nuestro amor de ayer,
es tu corazón que manda,
hoy anahela otro querer.
*
Sigo pensando en la noche y en el día,
el amor que nos tuvimos,
después con miles de cartas nos jurábamos cariño.
*
Tus cartas de amor las llevo prendidas en mi corazón,
como la mejor joya que me ha podido regalar Dios.
Largas cartas, muy sinceras, llenas de dulce romance,
de hermosos amores, besos apremiantes, de jóvenes amantes.
*
Suspiros serenos de un mudo, ¡te quiero!,
que leían mis ojos y besaban mis labios
trémulos de anhelo.
Mis ojos brillantes cual fuego encendido,
relucían de gozo, de amor y cariño.
*
Palabras muy bellas que hablaban de amor,
que salían del alma,
sin importar la distancia que había entre los dos.
Palabras cual perlas, bellos sentimientos,
que aún rozan mi cara, como pétalos al viento.
Palabras hermosas, repletas de encanto,
que alfombran el camino por donde yo paso.
*
Sentirme viva quisiera, en tus brazos como antes
susurrándonos ¡te quiero! entre suspiros delirantes.
*
Pero ya no puede ser,
el corazón es el que manda,
te enamoraste de otra,
y yo muero por tu querer.
Chelo Álvarez.

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